No estás en Tarifa, ni en un pueblecito de la Normandía: estás en la Calle Don Sancho de Palencia…

El nuevo concepto imaginado por el joven chef y empresario Juan Rodríguez rompe todos los moldes… Desde la hora del desayuno

Mira que es difícil innovar en sectores como el hostelero y, sin embargo, qué bien lo hacen algunos. Me doy cuenta nada más entrar en el local de El Botánico Bistró Terrace, en la Calle Don Sancho 4.

Donde cualquiera de nosotros hubiera visto un bar normal (siempre recordaremos La Fontana de Oro), Juan Rodríguez vislumbró un bistró con terraza. Ésta ni siquiera existía: era un patio usado como almacén con una gran palmera en el centro. Hoy, este singular espacio, restaurado con cuidado para no perder su encanto decadente, nos transporta desde la Normandía francesa hasta la noche de Tarifa. Un viaje a través de los sentidos en el que la calidad de la comida pesa más, aún, que la cuidada decoración.

 

Juan y su pareja perseguían el sueño de crear un espacio que combinara su amor por la naturaleza y por la gastronomía. Y por eso surgió el concepto del El Botánico Bistró  Terrace. Un concepto que rompe moldes desde la hora del desayuno, con una carta variada, saludable y llena de ingredientes naturales y caseros. Juan me recomienda el que lleva yogur natural, miel o confitura casera (elaborada con la fruta que cultivan en su huerto), frutos secos y tostadas. Aunque las propuestas más tradicionales no se quedan atrás: tostadas con pan, tomate y jamón, o la tortilla, tan personal como el propio bistró. «Soy muy fan de las buenas tortillas”, apunta Juan, y sin duda la suya comienza a estar en el top ten de los bares de la capital.

Su carta para el almuerzo o la cena es también todo un mapa de viajes: salimos de las croquetas nacionales para recorrer los territorios del humus árabe o dipear con un exquisito guacamole americano. Y una buena opción es terminar con sus ya famosos (también) mousaka de lechazo churro y pulpo gallego a la brasa, “que cocemos nosotros mismos”.
Y ahí está otra diferencia: la artesanía.

Hasta la mantequilla está elaborada por el equipo liderado por este joven chef, que después de probar varios trabajos (desde camarero hasta delineante) se dio cuenta, guiado por un amigo, que debía hacer oficio de su pasión, la cocina. Se formó en la Escuela
de Hostelería del IES Virgen de la Calle y, voilá, abrió su bistró, inspirado en esos locales franceses de picoteo donde los quesos tienen un sitio propio. Aquí también, por cierto: cuenta con más de 40 referencias de todo el mundo.

Además de su carta, tan asequible como variada y rica, merece la pena acudir  regularmente para probar las sugerencias del chef, donde destaca la cocina de temporada.
Estos días nos propone originales elaboraciones con rabo de toro y setas.

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