Mucha historia por escribir

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VARIAS CAMPAÑAS EN SITIOS ARQUEOLÓGICOS DE LA PROVINCIA RESCATAN EL PASADO PRERROMANO DE LA REGIÓN Y DESTACAN LA ENORME RELEVANCIA CULTURAL DE ESTE PATRIMONIO

La Historia no es un relato definitivo, y ciencias como la arqueología se encargan de recordárnoslo constantemente a medida que van desvelando lo que la tierra oculta de sociedades precedentes, de las que hemos heredado señas culturales que conservamos de formas muy variadas.

La provincia de Palencia es rica en este patrimonio, y diferentes campañas arqueológicas se ocupan durante el verano de sacarlo a la luz para su posterior clasificación y estudio, con la ayuda de los fondos que la Junta, la Diputación y los ayuntamientos locales destinan cada año a estos propósitos.

Tres de los proyectos que se llevan a cabo durante el mes de agosto están centrados en asentamientos como los de Intercatia, en Paredes de Nava, y Monte Bernorio y Huerta Varona, en Villarén de Valdivia y Aguilar de Campoo, respectivamente.

Intercatia

El origen del yacimiento de la ciudad fortificada de Intercatia se remonta a la Primera Edad del Hierro. En época vaccea, constituyó una importante población, que continuó en época romana. Javier Pérez, director del proyecto y del Museo de Palencia, explica que este asentamiento «se encuentra en lo alto de un páramo desde el que se controla toda la cuenca de la alameda de la Nava –un territorio inmenso. Desde esta zona se ven perfectamente el Cristo del Otero, Tariego de Cerrato, que fue otra ciudad vaccea, se ven los páramos de Santoyo, de Támara… Al ser uno de los pocos cerretes que hay en la comarca de Tierra de Campos, era uno de los mejores lugares para elegir un emplazamiento».

Los trabajos de excavación comenzaron en 2015, pero en 2007 ya se había empezado a plantear la posibilidad de trabajar en el yacimiento, al que desde finales del siglo XIX se identificaba con la ciudad de Intercatia. A pesar de su fama y del interés de las piezas que había proporcionado, las cuales se encontraban en colecciones particulares y en el Museo de Palencia, el yacimiento cayó en el olvido a lo largo del siglo XX (había quedado en muy malas condiciones debido al fenómeno conocido como ‘minería del hueso’). «Pero quienes habíamos estudiado Palencia veíamos que merecía la pena ser estudiado, al menos para contextualizar todas esas piezas, porque en ese yacimiento se habían localizado cuatro téseras de hospitalidad, que son documentos jurídicos en bronce», en dos de los cuales se hace referencia a la ciudad de Intercatia. «No hay ningún asentamiento de esa época que haya proporcionado cuatro documentos jurídicos. Por lo tanto, reunía unos elementos lo suficientemente interesantes como para realizar un estudio moderno. Y a eso se unió el interés de varias personas del pueblo, que venían al museo para insistirnos en que había que estudiarlo, que no podía permanecer en el olvido. Ya habían venido paredeños en los años 80 con esta petición. Eso fue lo que me motivó a mí, y luego embarqué a Javier Abarquero y a otros arqueólogos. Ya llevamos 12 años estudiando el yacimiento, y excavando, esta va a ser la cuarta campaña».

El proyecto se centra en dos aspectos poco estudiados del mundo vacceo. El primero es el análisis de los sistemas defensivos. «El sistema de dos murallas precedidas de fosos era prácticamente desconocido hasta el año en que hicimos la prospección geomagnética de esa zona; que coincidió ese invierno con una excavación de una zanja en la ciudad vaccea de Pintia (una pedanía muy pequeña de Peñafiel), donde encontraron también una muralla precedida de tres fosos. Entonces, uno de nuestros primeros objetivos fue estudiar el sistema defensivo de las ciudades vacceas, porque esta ciudad, en este caso, nos proporcionaba unos elementos novedosos con respecto al resto de las ciudades que se habían excavado en el territorio vacceo, que no son muchas, pero en Pintia, por ejemplo, se centraron en la ciudad y en la necrópolis. Nosotros vimos que nos teníamos que centrar en un aspecto novedoso como era el defensivo».

El segundo aspecto fundamental que van a estudiar es todo el proceso romanizador, es decir, cómo se produce el cambio de una sociedad indígena vaccea a unas estructuras romanas. «Si este yacimiento es realmente la ciudad de Intercatia citada por Plinio, sabemos que fue asediada ya a mediados del siglo II a. C. porque aparece en el relato de las fuentes. El asedio, relata Apiano, se resolvió en combate singular: un vigoroso indígena se enfrentó al general romano Publio Cornelio Escipión Emiliano, quien luego conquistó Numancia. El romano gana al indígena y el asedio se resuelve de este modo, y tienen que pagar con rehenes, ganado, etcétera, al ejército romano. A partir de ahí, comenzó a romanizarse».

Para conocer este proceso, se investigó la estratigrafía de la ciudad. «Escogimos varias zonas a excavar dentro de la ciudad para conocer la evolución del poblamiento desde sus orígenes en la primera Edad del Hierro hasta su finalización en época romana. Planteamos cuatro zonas de excavación, tanto en el centro de la ciudad como en lugares periféricos. Vimos que solamente había un nivel de ocupación romana, así que nos centramos del centro de la ciudad para excavar la sucesión de las distintas casas y calles romanas. En este momento nos encontramos excavando en esa zona y a un nivel todavía del siglo I d. C. (nivel romano). Todavía no hemos llegado a los niveles vacceos de la ciudad».

Tanto Javier Pérez como Javier Abarquero coinciden en resaltar el enorme beneficio que este tipo de proyectos supone para los municipios en los que se desarrollan, ya que revierten favorablemente en esas localidades y, además, contribuyen a acercar, valorizar y proteger un patrimonio importantísimo.

Monte Bernorio

El oppidum de Monte Bernorio es otro de los yacimientos de la Edad del Hierro más importantes de la Península Ibérica. Se trata de una de las ciudades fortificadas prerromanas clave de Palencia, destruida por una ofensiva del emperador Augusto, que puso fin a ocho siglos de vida continuados en este núcleo. El asentamiento tenía un gran peso militar para los cántabros, ya que se ubicaba en una zona de paso de la montaña palentina hacia Cantabria. Los trabajos se iniciaron en 2004 para concer su estructura defensiva, su urbanismo y la vida cotidiana del emplazamiento, y lleva desarrollándose quince años consecutivos.

La cultura material hallada en este lugar (cerámica, cuentas de vidrio importadas de centroeuropa, restos de una abundante fauna…) indica que se trató de una ciudad pujante y con un nivel de vida desahogado para la época, lo cual contradice la visión que se suele tener de estas poblaciones, a menudo representadas como pequeñas, empobrecidas y con una cultura poco desarrollada.

Así se demuestra en una tésera encontrada, que acredita la existencia de pactos jurídicos entre ciudadanos locales y extranjeros en una escritura muy cuidada y en lengua celta, lo cual incluye a estas poblaciones dentro del espacio cultural céltico.

Jesús Francisco (Kechu) Torres, director de este proyecto, explica que «ha sido una gran sorpresa encontrar tanta complejidad cultural, y otro estilo de vida. Nosotros pensábamos que estábamos en los márgenes del mundo céltico europeo y que eso significaba algún tipo de atraso, que no nos llegaban todos los estímulos y que esta gente estaba más incomunicada. En mi tesis, adelanté que esto no era así, pero no solo es que no fuera así, sino que hemos encontrado agentes de generación de fenómenos culturales muy activos, y gente que está completamente inmersa en las dinámicas sociales, culturales y políticas del mundo céltico eurocontinental. Eso hace que tengamos que ver estas sociedades tan complejas desde otro punto de vista, y avanzar en estrategias de análisis y de investigación que nos permitan recuperar toda esa información de la mejor manera posible».

Uno de los principales objetivos de estas campañas, por lo tanto, es romper con muchos de los estereotipos que se tienen de la cultura celta. Y, también, prestar atención a una parte de la historia de Palencia que, a pesar de ser muy relevante, había permanecido desatendida durante mucho tiempo; contextualizarla dentro del mundo celta y participar en los foros científicos internacionales.

Para ello, han establecido alianzas y compartido metodologías con otros equipos de investigación procedentes de las universidades de Oxford y Edimburgo.

Huerta Varona

Los trabajos en Monte Bernorio se complementan con los acometidos en un yacimiento cercano: el de Huerta Varona, un asentamiento que arroja nueva luz sobre el modo de vida hispanorromano y el proceso de romanización de la región. «En Palencia tenemos el privilegio de tener esas enormes y magníficas villas romanas, que explican cómo vivía una parte de la población que era una élite muy reducida dentro del imperio romano: los grandes, grandes terratenientes y aristócratas, que tenían villas por todo el Imperio y que se dedicaban a la producción en masa de alimentos para el Imperio. Pero eso solo nos está dando información sobre un momento muy concreto y relativamente pequeño del mundo romano. Faltaba conocer otro tipo de asentamientos, donde había colonos y gente hispanorromana de otras clases sociales, y verlo desde sus inicios hasta el siglo IV o V, en el que el mundo romano entra en declive. En Huerta Varona, los colonos romanos y los indígenas están viviendo juntos, y eso nos parece muy interesante, por ejemplo, para comprender desde las primeras fases cómo se crea la sociedad hispanorromana, que es una sociedad mestiza, en la que se mezclan lenguas y costumbres».

Juntos, ambos lugares «permiten establecer un recorrido de casi 2500 años en el hábitat de esa parte de la montaña palentina. Y eso es un paso de gigante, porque antes había dos o tres cositas que nos permitían saber que ahí había poblamiento, pero ahora podemos establecer dinámicas, modelos, etcétera. En todo caso, queda por hacer muchísimo».

Campos de trabajo

Las campañas de Intercatia, Monte Bernorio y Huerta Varona cuentan con campos de trabajo concedidos por el Instituto de Juventud de la Consejería de Familia de la Junta, los cuales se desarrollarán durante este mes en los respectivos sitios. Los responsables de los tres proyectos coinciden en que estos campos, además de suponer una fantástica oportunidad formativa, de intercambio cultural (por ejemplo, un grupo de estudiantes de español neerlandeses participará este año en la excavación de Intercatia como parte de su estancia) y de preparar un posible relevo profesional, cumplen la importante función de destacar el valor del patrimonio local y regional. «Es un medio muy bueno de difundir este conocimiento de una forma directa, y que es muy bueno para que la gente aprenda a valorar y a defender nuestro patrimonio arqueológico y cultural», dice Kechu Torres. «Al pasar por este proceso, la gente se da cuenta de lo frágil y lo importante que es el patrimonio arqueológico para un país, para nuestra identidad colectiva como españoles y europeos, de la necesidad de proteger ese patrimonio de la destrucción, y de ver la importancia que tiene la historia en nuestra formación personal. Las personas tienen un bagaje personal hecho de recuerdos, y las sociedades tienen un bagaje hecho de experiencias y de recuerdos que es la historia común, y eso es muy importante. Para nosotros ha sido una experiencia muy positiva y muy buena. Nos gusta mucho la participación de los voluntarios porque humanamente es muy enriquecedora. Y, sobre todo, poder difundir entre la gente joven los valores de respeto al patrimonio arqueológico y de participación en la investigación científica».

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