Maisterra: una mirada documental sobre el pintor palentino

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Un documental dirigido por Javier Rodríguez del Burgo y Raúl Fernández Sobrino indaga en la mirada y la figura del pintor Narciso Masterra, uno de los artistas contemporáneos palentinos más destacado

Narciso Maisterra es un hombre simpático y alegre, con don de gentes, de los que sabe ganarse al público. Pero después de tanto tiempo empapándose de su obra, Javier Rodríguez del Burgo le define como el pintor del silencio. El hombre que, con su mirada tremendista y su experimentación artística en torno a temas como el desnudo y el autorretrato, se ganó a la crítica especializada de España y Estados Unidos. El pintor y escultor que rehabilitó con sus manos un complejo de tres casas en Fuentes de Valdepero, que actualmente acoge un museo dedicado a su obra.

El librero Javier Rodríguez del Burgo y el gestor cultural Raúl Fernández Sobrino (actual viceconsejero de Cultura de la Junta de Castilla y León) conocían a Maisterra desde hace años, cuando formaban parte del espacio cultural autogestionado Rinocero en el que este expuso una colección de desnudos. «En aquel momento nos pareció uno de los mejores artistas contemporáneos de Palencia», cuenta Rodríguez del Burgo. Para ellos, Maisterra representa el arte de la segunda mitad del siglo XX, en su caso influido por Estados Unidos, donde se labró un nombre en las dos décadas en las que residió y ejerció de profesor de Arte, con estudio propio en Washington.

En los últimos años el artista inició la rehabilitación de tres casas en Fuentes de Valdepero con el sueño de convertirlas en museo, con apoyo de Fernández Sobrino. Rodríguez del Burgo se ocupó de la producción de un audiovisual para completar la exposición. «Hicimos unas 25 entrevistas al autor y muchas más a críticos de arte, a sus hijas…», cuenta el realizador palentino. En un primer momento surgió un reportaje cronológico, pero una revisión de ese material ha dado lugar al documental Maisterra, presentado este otoño en la Biblioteca Pública de Palencia (donde se prevén nuevas proyecciones en las próximas semanas). Un trabajo creativo que trasciende la piel del artista para profundizar en su interior introspectivo y reflexivo, del que brota «una obra cruda y tremenda, en la que refleja cuestiones de su vida personal y su visión del mundo», en palabras de Rodríguez del Burgo. «Raúl y yo llegamos a la conclusión de que lo que más le define es el silencio».

El desnudo y el autorretrato son los grandes temas a los que dedica su creación, que afronta como un reto. «Él cuenta que las cosas que ya sabe pintar le aburren, así que pinta algo nuevo cada vez. Para él, la perfección no tiene gracia. Es extraordinario dibujando, pero no le atrae dibujar algo tal y como es. Le llaman la atención los pintores que son capaces de deformar la realidad para conseguir otra cosa distinta. No tan perfecta, no tan parecida a la real, sino interpretada». «Pintarse a sí mismo», añade Rodríguez del Burgo, «es una manera de mirarse. Y pintar a otros es una manera de verse a sí mismo en los demás».

El Museo abrió sus puertas hace ahora año y medio y forma parte de la  es el único de titularidad privada que forma parte de la Red de Museos de la Consejería de Cultura. Exhibe 70 pinturas y esculturas, con una colección de dos centenares que rotan en las distintas salas.

 

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