¡Larga vida al circo!

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Pensar en el circo supone para muchos traer a la mente momentos asombrosos y entrañables, como ver personas volando por los aires, objetos desapareciendo y apareciendo ante nuestros ojos, llamaradas, cuchillos que se clavan certeros en dianas humanas, flores que salpican agua, tropiezos cómicos o tartas estampándose en algún rostro inocente; imágenes que están muy cerca de lo que llamamos ‘soñar despierto’. Pero lo cierto es que el circo es muy real y encierra también historias y recuerdos familiares fuera de la pista, que se entrelazan con las ilusiones que se nos presentan en cada función. Este es el caso de la saga Aragón, cuya historia es inseparable de la del circo.

En 1768, el jinete y acróbata inglés Philip Astley, poniendo en práctica lo que aprendió años atrás de Old Sampson, otro jinete, montó un espectáculo que combinaba múltiples actos físicos con música y animales dentro de un círculo de 19 metros de diámetro trazado en el suelo en un terreno abandonado cerca de donde hoy se ubica la estación de Waterloo en Londres. A este espectáculo lo llamó “circo”.

Bajo una carpa se conocerían, ya en el siglo XIX, la jinete acrobática Virginia Foureaux y Gabriel Aragón, quien se convirtió en el payaso Gran Pepino para conquistar el corazón de la écuyère y comenzó junto a ella la más célebre de las familias circenses de España.

Emilio Aragón, bisnieto de estos dos artistas y también payaso (¿recordáis a Milikito?), quiso rendir un sentido homenaje a su familia y al circo clásico en su 250 aniversario, y para ello ideó junto a Productores de Sonrisas Circlassica, un espectáculo emocionante y cuidado hasta el último detalle, que ha cosechado un gran éxito desde su estreno en 2018 y que ahora llega al Teatro Ortega de Palencia para hacernos soñar y disfrutar de la magia del circo, con la historia de Virginia y El Gran Pepino como inspiración e hilo conductor.

En él conoceremos la historia de Nim, un pintor que no sabe soñar, interpretado por un mimo; y de Margot, una bailarina y acróbata de que la que se queda prendado.

Circlassica propone un viaje a las raíces del circo desde un punto de vista renovado y con una estética cuidada al milímetro, basada en las caracterizaciones de la época. El espectáculo lo integran cincuenta destacados artistas de todo el mundo, entre los que se encuentran acróbatas (el cubano Dúo Ebenezer, que representa un bello adagio del que surge la muchacha soñada por un payaso), malabaristas con los pies (los portugueses Hermanos Días y sus trepidantes piruetas), trapecistas (los brasileños Flying Zuniga, que te dejarán sin respiración con sus tirabuzones y saltos mortales desde lo alto), bailarinas, payasos, funambulistas o las artistas de la compañía Skokov, el primer equipo de mujeres en realizar un número de columpio ruso, uno de los más espectaculares de la función.

Del 17 al 20 de octubre tienes una cita con la fantasía, la ilusión y lo imposible hecho realidad en el Teatro Ortega de la mano de Circlassica.

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