El conjunto arqueológico está adscrito al Museo Provincial de Palencia, que va ceder el depósito temporal por cinco años prorrogables. Son 80 piezas cerámicas bien conservadas que pueden aportar datos importantes sobre las prácticas de enterramiento en el interior de los templos y documentan un momento histórico de la vida de las gentes de la zona de El Cerrato.

La Dirección General de Políticas Culturales de la Consejería de Cultura y Turismo ha autorizado el depósito temporal por cinco años prorrogables de ‘Las piezas arqueológicas procedentes de Tabanera de Cerrato, adscritas al Museo de Palencia, para su depósito en el Mueso del Cerrato Castellano en Baltanás.

Se trata de piezas procedentes de un espacio geográfico incluido en el ámbito del Museo acogedor donde su exhibición contribuye a comprender la historia del Cerrato. Las piezas no se hallan expuestas al público actualmente ni está prevista su incorporación a la exposición permanente del Museo de Palencia en un plazo próximo.

En presencia del delegado territorial de la Junta, Luis Domingo González y de la jefe del Servicio Territorial de Cultura, Isabel Landa, hoy firman el acta de entrega el director del Museo de Palencia, Jorge Juan Fernández y la alcaldesa de Baltanás, María José de La Fuente. Con este acto también se asegura el mantenimiento de las condiciones técnicas, medioambientales y de seguridad que van a permitir una correcta conservación y custodia de los fondos durante la vigencia del depósito temporal.

El interés principal del lote cerámico de 80 piezas de los siglos XVIII y XIX, radica en tratarse de un conjunto bastante numeroso y bien conservado de piezas, que pueden aportar datos importantes de cara a las prácticas de enterramiento en el interior de los templos, y en todo caso, documentan un momento histórico de la vida de las gentes de la zona de El Cerrato.

Las formas cerámicas recogidas en Tabanera responde a escudillas, cuencos, tazones, tazas y platos, correspondientes todas ellas a formas habituales del menaje doméstico. La mayoría pertenecen a lo que se denomina “de basto”, más toscas de elaboración, de carácter utilitario y de producción local, frente a otras de loza, vidriadas en blanco, normalmente de uso más fino de mesa, y originarias de alfares ajenos a la comarca.

Las procedencias de la cerámica común parecen ser mayoritariamente de Astudillo, como las piezas decoradas con una especie de elementales dibujos vegetales estilizados sobre fondo de engobe amarillo al que se aplica una capa de barniz a base de sulfuro de plomo; o bien de la tierra de Baltanás para las llamadas escudillas de pastor, vidriadas en rojo, con churretones amarillos.

A su lado aparecen otras piezas en loza blanca, vidriadas en ambas superficies, algunas decoradas con hoja de perejil en azul cobalto, de origen posible en los alfares zamoranos de Olivares, salmantinos o vallisoletanos, quizá imitando cerámicas de Talavera, junto a algunos ejemplares con decoración de motivo vegetal (plantón o palmeta), también en verde, en el centro, y algún fragmento de loza blanca esmaltada sin decorar, de producción tal vez más moderna.

Cada vez son más las cerámicas de esta época que se recuperan y que, junto a su indudable interés histórico, tienen un evidente valor estético, dentro de la sencillez de formas que caracterizan una producción como la cerámica, verdadera memoria de la vida tradicional, con una permanencia de formas, técnicas y usos que se han mantenido inalterables a lo largo de siglos hasta llegar prácticamente a nuestros días.

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