Carlota Reja: «La ventaja es el apellido. La desventaja, que tienes que demostrarlo»

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La saga tiene futuro. Charlamos con la joven artista con motivo de su exposición en la Sala Unicaja, desde hoy hasta el 15 de diciembre

Ser hija de Álvaro Reja y Carolina Cuadrillero, dos de los artistas de nuestra tierra más reconocidos, es, más que una ventaja, una responsabilidad adicional para una joven artista y emprendedora como Carlota, que abrió su propio estudio hace dos años en Palencia. Hay que estar a la altura de la saga, como mínimo, y superar las expectativas de quien mira uno de sus cuadros. Por eso, su primera exposición individual en la ciudad es un reto que afronta ilusionada y con gran profesionalidad. «La ventaja es el apellido, pero la desventaja es que tienes que demostrarlo. Siempre he sido ‘‘la niña de’’, pero una vez que empiezas a trabajar esto se acaba. Creo que la gente ya empieza a ubicarme como Carlota y no tanto como la hija de Reja», comenta.

Lleva estos dos años trabajando en la obra que expone del 6 al 15 de diciembre en la sala Unicaja (Calle Mayor 9), una selección de unos 40 cuadros que son muestrario de su estilo fresco, intenso, con una identidad artística casi congénita. «Tengo mucho de mis padres, pero quizá mi pintura es más salvaje. Tal vez sea por mi edad», se plantea esta artista de 23 años, que regresó a su ciudad tras estudiar Bellas Artes en Salamanca. Bebe también de fuentes clásicas, del fauvismo o del expresionismo, así como del flamenco, otra de las disciplinas que se cultivan en casa (con su hermano el guitarrista Álvaro Reja como principal valedor). Pero, consciente de encontrarse en el punto de partida de su carrera, se plantea crecer al ritmo que marque su pincel. «Solo hay evolución si hay trabajo. Y tienes que pintar mucho para mejorar».

Su muestra de este mes será su puesta de largo en Palencia, donde había expuesto de niña apoyada por su familia. Pero no es su primer encuentro directo con el público, pues tiene el exitoso precedente de haber abierto mercado el pasado octubre en la Galería Bernesga de León. «Trabajar da frutos, siempre, así que vengo decidida a continuar pintando», afirma contundente. Nos lo cuenta en su estudio, fresco y desenfadado como ella, de la Calle Alfonso VIII, en La Zona.

Allí compagina su trabajo con la formación a grupos de todas las edades, que le apasiona por igual. Rechazó la idea de convertirse en profesora universitaria, pero la docencia directa en su taller tiene para ella otro aliciente. «En la facultad, estás en un curso y por ti pasa diferente alumnado cada año. Aquí, en cambio, viene gente que realmente quiere aprender, y tengo la suerte de que repiten, y se quedan, y puedo dar las clases a mi manera», sin perder las referencias técnicas de dibujo y pintura que se ha traído de la Universidad.

Como emprendedora cultural, Carlota tiene clara su apuesta por su ciudad, que vive con firmeza. «No me gusta ver locales que cierran y me molesta que la gente se queje de que aquí no hay nada. Las cosas han ido mal, por eso ahora toca crecer y mejorar».

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