El cultivo de la trufa llega para quedarse: Palencia cuenta con el suelo idóneo para este exquisito hongo

La Cátedra de Micología de la UVa, instituciones como la Diputación y empresas privadas avanzan conjuntamente para consolidar su producción

Bajo los robles y encinas de El Cerrato están naciendo auténticos diamantes.

Diamantes que, en unos años -las cosas buenas se hacen esperar, ya se sabe-, enriquecerán los platos y los negocios de la comarca de El Cerrato (¡ojalá así sea!). Hablamos de la trufa, una joya gastronómica que aporta glamour a cualquier creación culinaria, además de un exquisito sabor y aroma.

El Cerrato Palentino tiene visos de convertirse en una referencia en esta materia: esta comarca es pionera en introducir el cultivo de la trufa, que poco a poco irá llegando también a otras zonas de la geografía palentina.

Hace casi diez años que empresas, instituciones y productores dieron el primer paso en tierras cerrateñas. En varias localidades se apostó por este cultivo, cuyos resultados no son inmediatos, sino que empiezan a advertirse a largo plazo. La trufa es, por tanto, una apuesta de futuro para el sector agroalimentario palentino, uno de los que sostienen nuestra economía.

Una apuesta que desde la Cátedra de Micología de la UVa, la Diputación de Palencia y las empresas palentinas de biotecnología ID Forest y ECM quieren materializar a través del Programa de Desarrollo de la Truficultura en la Provincia de Palencia, para que esta línea de trabajo resulte rentable económicamente y constituya una excelente alternativa para los agricultores de la provincia.

Se trata de poner en valor de forma práctica y definitiva este valioso recurso natural y ecológico que es la trufa, en colaboración con los sectores agrarios, forestales, de restauración o comerciales, poniendo de manifiesto una vez más la eficacia de la colaboración público-privada.

Más de 125.000 hectáreas de terreno de la provincia de Palencia son óptimas para este cultivo. Son, por tanto, potencialmente receptoras de inversiones que permitan producir trufas a nivel comercial.

Estudios económicos sobre esta materia apuntan que una plantación trufera, aunque se sitúe en un suelo pedregoso de ínfima categoría agraria, puede rentar anualmente de 2,5 a 50 kilogramos de trufa y un beneficio mínimo anual que va desde los 1.000 o 1.200 euros hasta los casi 15.000 euros por hectárea.

Palencia es una provincia con una enorme variedad micológica debido a la alta diversidad en tipos de bosque, y al mismo tiempo, en suelos de diferente naturaleza.

Esta riqueza hace que nuestro territorio tenga un alto potencial como productor de las mejores setas comestibles presentes en los mejores restaurantes del mundo. Y una de estas setas es la trufa negra, que fructifica de forma natural en algunas localizaciones de la provincia, o la trufa de verano, que lo hace en infinidad de bosques palentinos. Producto de alto valor en el mercado cuyos precios se mueven en la horquilla de los 500 a los 1.000 euros el kilo.

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