PaCO charla con una de las peluqueras más veteranas y valoradas de Palencia sobre la importancia que el sector de la imagen personal juega en el bienestar emocional de cada uno de nosotros

Dicen que las peluquerías son vitales para una comunidad: un barrio, una ciudad, un pueblo… Y uno lo comprende cuando, con la bata puesta, se reclina sobre la butaca para dejarse hacer. «Esto no es un lujo, es un servicio de primera necesidad», aduce Mary Mar mientras mueve la tijera con soltura. Y me habla de una de sus clientas más fieles, una mujer de 90 años que, siempre elegante, acude semanalmente a su cita con sus peluqueras. O esa niña que se peina ilusionada para su Primera Comunión, y que es hija de aquella otra que Mary Mar peinó hace tres décadas (lleva 27 al frente de este centro de la Calle Pintor Oliva, que abrió en un local pequeño y, con el tiempo, mudó al bloque de al lado, más grande).

En esta sociedad enfermizamente individualista, hay personas que tienen necesidad de charlar, de verse bien y, por tanto, sentirse bien. Podría afirmarse que una buena peluquera sabe tanto de tintes y ondas boho como de psicología e inteligencia emocional. Por eso valoro su trabajo, más allá de las visitas de rigor: cada cinco o seis semanas los chicos, y las chicas de cuando en cuando, rompiendo la tendencia femenina de acudir semanalmente, aún habitual entre mujeres más mayores. Porque la esencia de la pelu no es solo cuidar el cabello: es una de las pocas redes sociales de verdad que todavía conservamos.

Mary Mar me habla de la importancia de tener un buen equipo: sus compañeras Elena y Mónica llevan con ella un buen cacho de su carrera. «Somos como familia», dice, y lo noto en su coordinación perfecta, en sus ideas acompasadas, en el estilo de la casa. Un equipo que continúa más allá de la puerta, pues un buen porcentaje de las clientas son absolutamente fieles. También familia.

Esta experimentada empresaria es también presidenta de la asociación gremial ArtPeBe. Nos cuenta que la parte técnica se ha complicado en los últimos años: cada poco tiempo surgen innovaciones, tratamientos y estilos que alguna influencer pone de moda en plazos vertiginosos. «Los más jóvenes vienen con una foto en el móvil, buscando un peinado muy concreto. Las tendencias avanzan a toda velocidad, así que tienes que formarte constantemente». Al tiempo, mejoran los tratamientos para conseguir un cuero cabelludo sano, la clave para tener una buena melena. «Los productos de supermercado tienen agentes muy agresivos, y el cuero cabelludo está expuesto a mucha polución».

Naturalidad que Mary Mar lleva por bandera. Por ejemplo, en el mundo de las Comuniones, que vive estos meses su temporada alta. Defiende que las niñas vayan como niñas, con un pelo sano y trabajado pero sin artificios, ni mucho menos técnicas agresivas. El estilo se adecua al tipo de vestido y gusto de la niña, al igual que los adornos. «A veces las niñas quieren cosas de mayores, pero tenemos que intentar que vayan peinadas como niñas. Si tienen el pelo liso, no es natural que se lo ricemos, por ejemplo». Unos toques magistrales de sus peluqueras de confianza y las pequeñas estarán lindísimas en su día.

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