El gaitero gallego reivindica la cultura celta en su ya tradicional concierto de diciembre en el Teatro Principal

En Palencia la Navidad suena celta, porque ya no hay Navidad sin Carlos Núñez. Hace años que el gaitero más famoso del mundo incluye nuestro Teatro Principal en su gira navideña, que este año recorre 50 ciudades de distintos países, entre ellas Dublín o Edimburgo, para terminar en el Palau de la Música de Barcelona. Y no lo hace por casualidad: cada vez que viene a Palencai, llena.

“Ya es una cita obligada”, nos cuenta por teléfono el músico vigués. Más o menos, le ocurre lo mismo en todas las ciudades que recorre en este tour. “Cuando me inicié con The Chieftains, las giras más importantes solían tener lugar en torno a la festividad de St. Patrick en marzo. Sin embargo, la gira navideña ha ido ganando cada vez más fuerza, sobre todo en España”. Cuenta el gaitero que su compañero sobre el escenario Jon Pilatzke, violinista y step dancer de la histórica formación irlandesa y del propio Núñez en esta gira, se sorprende del ambiente que se crea en torno a los conciertos en esta época. “Suele decir que en el norte de Europa y en Norteamérica las navidades son más tristes, melancólicas. Aquí, en cambio, tienen un carácter festivo que saca lo mejor de cada uno”.

Lo mejor de su música no sabemos si lo extrae la Navidad, o es sencillamente una cuestión virtuosa. “El nuevo rey de los Celtas”, “El Jimi Hendrix de la gaita” o “El gaitero de oro” son solo algunos de los calificativos que crítica y público le han dedicado. Él se siente más algo así como un “artesano musical”. “Trabajamos con patrimonio inmaterial, como es la música, que no se puede palpar pero sí se puede sentir. De alguna forma sí somos artesanos, porque estamos continuamente construyendo sobre un material que nos pertenece a todos: la música y la cultura de tradición oral, que ha sido transmitida durante miles de años de generación en generación. Como si fuéramos bardos o druidas, hacemos nuestra esa música creando sobre ella nuevas ideas”.

Porque ese proceso creativo no es patrimonio exclusivo de un solo creador. “Componer es poner juntas pequeñas moléculas musicales que son una creación colectiva”, reflexiona. En su concierto del 18 de diciembre en el Teatro Principal podremos disfrutar de esas composiciones construidas sobre sólidos cimientos celtas, en los que se fundamenta también nuestra cultura. “No solo realizaremos un viaje a través de miles de años de historia de la música, sino que intentaremos demostrar a la gente cómo sistemas musicales que estaban activos ya en la música de los bardos (con sus liras…) siguen vivos hoy y forman una parte elemental, por ejemplo, del pop o el rock británico”.

Sustratos celtas que se aprecian, por ejemplo, en el famoso Baba O’Riley que Núñez grabó con The Who. Modos que transmiten emociones entroncando con las raíces de nuestra cultura celta. Veremos, además, a grandes músicos acompañando al gaitero, como el citado Jon Pilatzke, desde Canadá, o la irlandesa Ciara Taaffe, quien Núñez define como “una auténtica Mozart del arpa celta” o el gaitero mayor de la Pipe Band de Nueva York, entre otros artistas internacionales.

Los celtas somos nosotros (también) – Presentación del libro de Carlos Núñez en la Librería Ateneo

Carlos Núñez acaba de publicar su primer libro, ‘La Hermandad de los Celtas’ (Espasa), que presentará en la Librería Ateneo el lunes 17 a las 19:00 horas. En él, detalla rigurosamente las últimas investigaciones y vivencias sobre la cultura y la música celta, abordadas desde una perspectiva musicológica, cultural o histórica y analizando su relación con otros estilos y culturas. “La cultura celta se relaciona con la bruma, los vikingos… Y sin embargo, los arqueólogos e instituciones investigadoras, empezando por el propio British Museum, nos cuentan que ese origen no es exacto”, apunta el autor.

“El fenómeno celta nació en la Península Ibérica, lugar que recibía la energía de las culturas mediterránea e indoeuropea”. La Península estaba, además, en contacto con el Atlántico, y “de la suma de todas esas sensibilidades surge lo celta”. Los instrumentos de aquella cultura, como las liras o las flautas a las que se les agregó un fuelle para convertirlas en lo que hoy conocemos como gaitas, emprendieron un viaje milenario hacia el Norte, arraigándose en las islas británicas. “Lo celta no se corresponde con una raza, sino más bien con un sistema de intercambio cultural”, indica Carlos Núñez, que parafrasea al arqueólogo sir Burry Cunliffe para recordar que Europa siempre fue un pedazo de tierra rodeado por cinco mares, cada uno de ellos asociado a una filosofía, una energía y una particular forma de ver la vida.

El libro divulga sobre una parte de nuestra historia poco estudiada y que, sin embargo, late viva en nuestras tradiciones y nuestra cultura musical.

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