Darío Adanti: «No hay mejor etapa en una sociedad que la decadencia»

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«No hay mejor etapa en una sociedad que la decadencia»

Charlamos con Darío Adanti, la mitad del fenómeno ‘Mongolia’ junto a Edu Galán, sobre su última aventura editorial, una sátira humorística que se atreve con (o contra) la religión.

El mes pasado salió a la venta La Biblia Negra de Mongolia, un libro en clave de sátira humorística que recopila los aspectos más demenciales y controvertidos de todas las religiones “desde el cristianismo hasta el feng shui”. La librería-café Ateneo ha organizado una cita con Darío Adanti, cofundador de la revista Mongolia y uno de los autores del libro junto a Edu Galán, el 20 de mayo. PaCO ha tenido la ocasión de entrevistarlo con motivo de su visita a la ciudad.

¿Quién va a venir a Palencia, Darío Adanti o el Padre Carmelo Peroncho (el personaje ficticio que encarna en algunas de las presentaciones del libro)?

(Ríe) Buena pregunta. No sabemos todavía si podrá ir o no, pero lo que me da más miedo es que vaya el imán Salil Al-Salil (personaje interpretado por Eduardo Galán, coautor del libro) porque, a diferencia del Padre Peroncho, no iba a poder comer jamón ni tomar vino, y estando en Palencia sería como para matarse.

¿Qué van a encontrar los lectores en este libro?

La Biblia Negra, exceptuando los chistes de humor gráfico o el santoral (inventado por el artista vallisoletano Julio Falagán), está compuesta de chifladuras de las religiones que, aunque están contadas con gracia, son reales y tienen un trabajo de investigación previo por nuestra parte. Si no eres creyente, está bien tener La Biblia Negra para saber por qué haces bien en no creer; y si crees, está bien tenerla para conocer las chifladuras en las que crees sin saberlo. Todas las herejías, todas las definiciones de palabras, las obras y hechos de personajes destacados de todas las religiones están sacados de los diferentes credos. Por ejemplo, la historia de que Mahoma mandó matar a uno de sus seguidores al enterarse de que se había reído de él, lo cual puede leerse como un antecedente del yihadismo actual. O las fuertes discusiones que hubo en la Edad Media sobre si Jesús –una figura cuya existencia no ha podido probarse aún–, siendo a la vez hombre y Dios, era más humano que Dios o más Dios que humano. Esto llevó a mucha gente a la hoguera por herejía.

Las religiones son un relato que, antes del desarrollo del pensamiento científico, proporcionaba cohesión social. Pero cuando algo que tiene que servir para la cohesión social termina enfrentando a la humanidad, tenemos un problema.

En el libro se abordan muchos tipos de credos. ¿Qué dogmas actuales destacaría?Resultado de imagen de mongolia nuevo libro

Lo más problemático para mí es la filosofía new age, que se construyó para las clases medias burguesas que dejaron de creer en Dios pero que siguen necesitando algún tipo de fe. Estas creencias son más peligrosas porque se han sincretizado con el pensamiento de izquierdas, de modo que mucha gente cree en chifladuras que piensa que son más “progres”, pero que en el fondo son igual de chifladas que cualquier otra religión. Esto de las piedras, los colores, las energías… A veces toman conceptos de la mecánica cuántica y los bastardean para justificar sus supersticiones. Creer que viendo el aura de otra persona puedo saber si tengo buen rollo con ella o no, es demencial.

¿Qué hay de los pecados? ¿Es el humor uno de ellos?

No sé si lo es, pero desde Mongolia estamos intentando que lo sea. Queremos que lo conviertan en el primer pecado capital porque el humor siempre ha servido para jugar con los conceptos, ponerlos a prueba, darles vueltas. Los científicos se preguntan cosas y juegan con ideas; y en ese juego se les puede ocurrir la solución de algún problema a medida que descartan unas hipótesis y demuestran otras. En la fe, al contrario, uno tiene que creer y no reflexionar. Para mí, el mayor enemigo de la fe es el humor, que no deja de ser el placer de compartir riéndonos de las ideas. Por eso creo que debería ser un pecado. Mark Twain decía que el cielo está bien por el clima, pero el infierno está mejor por la compañía. Como los humoristas preferimos estar en buena compañía, es bueno saber que vamos a estar juntos en el infierno.

¿Este libro se puede utilizar para practicar exorcismos? ¿Cuáles practicaría?

Creo que hay que volver al exorcismo, pero un exorcismo laico, que consistiría en atar a una silla a los creyentes y decirles, por ejemplo, “¡que nooo, que Adán y Eva no existieron, que somos homínidos! ¡Que nooo, que el mundo no se creó en siete días sino en millones de años! ¡Que en el cielo no hay nada, que es la atmósfera!” Y, mientras tanto, tirarles agua bendecida por algún físico o mecánico cuántico. Otra posibilidad sería agarrar a la gente que dice ser súper progre, feminista, aliada LGTBI+, pero que es creyente y defiende que hay que respetar las religiones. Porque quienes educan en el machismo, la homofobia y en la intolerancia a los modelos de vida que no son los marcados por su dogma son las religiones. Justamente, debido a que gracias al pensamiento tenemos la capacidad de no respetar las ideas que se nos imponen, hemos logrado tener la ciencia, el feminismo o los movimientos LGTBI+. Así que también exorcizaría a esas personas, porque es como decir “no tengo nada contra los judíos pero hay que respetar a Hitler”.

Ya para terminar, ¿hay esperanza?

A mí me gusta pensar que no hay esperanza, pero porque en general nunca fui muy optimista. Mi mensaje final sería: no os preocupéis: tarde o temprano, la especie humana se extinguirá; el Sistema Solar será devorado por el Sol, que crecerá y se comerá a todos los planetas; la Vía Láctea será comida por el agujero negro masivo que tiene en el centro; el universo se enfriará o retrocederá y creará otro Big Bang. Más tarde o más temprano, dejaremos de ser esta tontería que somos los seres humanos porque ya hemos llegado a lo máximo. Pero el apocalipsis no va a ser de un día para otro. Áun nos quedan varias generaciones para disfrutar del apocalipsis. Por eso propongo que disfrutemos de los veranos cada vez más largos, que vayamos a la playa y que nos tomemos más vacaciones. Aprovechemos el apocalipsis porque no hay mejor etapa en una sociedad o civilización que la decadencia.

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