En la zona del polígono palentino que se esconde tras el hotel AC, una antigua nave alberga en su interior a la propia ciudad de Gothan, de la película de Batman. Es una de las muchas sorpresas que encontrarás en el primer espacio para practicar paintball de la capital palentina, donde cada vez más equipos, infantiles y de adultos, se divierten con este juego que combina la estrategia y el deporte

A veces, las buenas ideas empresariales surgen de momentos inesperados. Por ejemplo, tres hermanos jugando en sus vacaciones en Terra Mítica. Tres jóvenes, amantes del deporte y de los videojuegos, que ven en el paintball un ejercicio divertido donde combinar lo mejor de ambas pasiones. Así surgió, hace cinco años, la idea de crear un espacio en Palencia capital para divertirse con este juego, que propone retos y estrategias de equipo usando como herramienta una pistola que lanza bolas de pintura.

Héctor Abril fue quien vio la posibilidad y convenció a sus hermanos, Alberto y Sergio, de ponerla en marcha. El último de ellos nos recibe en las instalaciones de ‘Painttown’, en una antigua nave de la Calle Pisuerga en Palencia. Lo de antigua no es casual: buscaban el aire decadente de un escenario bélico, como sacado de un cómic de Marvel (en los que inspiran los juegos que proponen a los equipos), y este antiguo taller mecánico tenía todos los ingredientes. Cinco años después y con las reservas llenas, (tanto de palentinos como de grupos que vienen de fuera), están a punto de iniciar la reforma del gran patio para ofrecer un escenario exterior donde poder, entre otras cosas, disfrutar de sesiones nocturnas con una iluminación especial; o incluso un campo de tiro de airsoft, que también tiene mucha demanda. De momento, concentran su actividad en el escenario interior, inspirado en la ciudad de Gothan, de Batman.

Sergio Abril es propietario de Painttown junto a sus hermanos Héctor y Alberto

Apta para todas las edades y muy recomendable para los adultos que necesitan descargar adrenalina, el paintball ha tenido especial acogida entre niños mayores de seis años y adolescentes, que celebran aquí sus cumpleaños (de hecho, disponen de un merendero que alquilan a las familias para que disfruten la tarde y comenten las jugadas). Como aliciente el precio, que rompe con el mito de que el paintball es una actividad cara: «17 euros la partida por niño, incluida equipación y cien bolas, con promociones para grupos de más de 14». Las pistolas de adultos disparan más rápido, por lo que las cien bolas a veces se quedan cortas. En ese caso, cada recarga de cien bolas cuesta 4 euros.

Los monitores, que velan por la seguridad de los participantes en todo momento (las bolas, especialmente las de adultos, pueden hacer daño si no se respetan las normas del centro), establecen las dinámicas de juego garantizando diversión durante unas dos horas. «Los niños se lo pasan en grande, pero también las niñas», puntualiza Sergio Abril. Ellas rompen la brecha de género de un tipo de actividad que se presume masculina, pero no deja de ser un juego de equipos como cualquier otro. Tampoco es cierto, cuenta Sergio, que se fomente la violencia. «Al contrario: se trata de hacer ejercicio, divertirse, crear estrategias y competir sanamente», al igual que ocurre con los videojuegos, que no tienen por qué ser siempre agresivos, compara.

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