El invierno no asusta a los cerrateños. Ni siquiera el gélido aire que silba en las cuevas de las antiguas minas de yeso que flanquean Hornillos de Cerrato ha sido capaz de terminar con la fiesta de San Blas, una de las tradiciones más bonitas de estas temporada

Hay que ser muy valiente para celebrar la fiesta mayor del pueblo los días 2 y 3 de febrero.

El Cerrato Palentino no es precisamente un lugar tropical, aunque, eso sí, a luz intensa durante las poquitas horas de sol no le gana nadie, sobre todo si la helada de la noche anterior ha sido potente.

Quizá sea por eso, o porque la tradición pesa más que la pelliza, que Hornillos de Cerrato es uno de los poquitos pueblos que celebran sus festividades más importantes del año en invierno, en honor a la Virgen de Las Candelas (2 de febrero) y San Blas (día 3).

La cigüeña verás cruzar el cielo de Hornillos o posarse en su antiguo castillo, morada temporal de Juana La Loca. Pero sobre todo verás ese ambiente popular que en PaCO tanto nos gusta y siempre ensalzamos.

Porque, como dicen nuestros amigos de Amayuelas de Abajo (que por cierto celebra también fiestas populares en enero, como podéis ver en la página 44), no debe existir en el mundo “ningún pueblo sin fiestas y ninguna fiesta sin pueblo”.

La programación no está concluida a cierre de edición de nuestra revista, pero podemos contar lo importante, pues las fiestas no suelen variar mucho de un año para otro.

Es la gracia de las tradiciones. Tanto el día 2 como el día 3 se celebra una misa popular en la iglesia hacia la una de la tarde, aunque nos confirman desde el Ayuntamiento que quizá se adelante media hora para no comerle tiempo a otro sagrado rito: el vermú.

El caso es que después de sendas misas tiene lugar la tradición más bonita: la procesión danzada por una veintena de danzantes que visten camisa caqui, pantalón de pana y leggins (no las modernas mallas ajustadas sino las calzas de cuero que antaño protegían los bajos del pantalón), como antiguamente portaban los Quintos que eran llamados al servicio militar.

Su baile, al son de dulzainas y tambores y acompañados por aldeanas ataviadas de la vestimenta palentina tradicional, es una danza típica de Hornillos de Cerrato, por lo que sólo podemos disfrutarlo y conocerlo acercándonos a vivirlo en directo. “La danza se realiza los dos días, el primero en honor a la Virgen de Las Candelas y el segundo, por San Blas”, apunta el alcalde de la localidad, Ignacio Valdeolmillos.

Tras el vermú popular, la tarde del sábado se ocupa con juegos de cartas y amenas charlas entre vecinos, para terminar con una verbena en la flamante nave municipal y un espectáculo pirotécnico, mientras que el domingo se programa un espectáculo de magia para completar la fiesta con una actividad para los más pequeños.

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