La última vez que Loquillo tocó en Palencia, en 2014, Rubén le pidió matrimonio a Clara. No faltarán al concierto del 1 de septiembre en El Salón

Era el 14 de junio de 2014. Loquillo cerraba su concierto en el Pabellón Marta Domínguez con su Cadillac Solitario. Pero las miradas del público dejaban el escenario para centrarse en otro lugar: un joven hincaba la rodilla en el suelo ante su chica y sacaba un anillo. “Clara, ¿quieres casarte conmigo?”, dijo Rubén, y el aplauso del público se fundió con los acordes finales.

Rubén Fernández y Clara Amigo se casaron en Aguilar de Campoo un año después, el 4 de julio. Sus testigos fueron los mismos amigos que les acompañaron al concierto. Celebraron una boda a su manera en la que sonaron temas de su ídolo y, en el viaje de novios, recorrieron las tres sedes de Loquillo en España (en Valencia, Barcelona y Lasarte). En aquel viaje Rubén se tatuó el pájaro loco en el hombro, con sus dos locas fechas: el concierto y la boda.

Ya eran fans antes de conocerse. Ahora lo son también sus hijos. Paula, la pequeña de 4 años, chocó los cinco con el cantante en su último concierto en León. La familia vive con fuerza su Rock and Roll actitud. “El año pasado solo pudimos ir a seis conciertos”, se lamenta Rubén. Se suspendió uno y una avería de coche les obligó a cancelar otros dos. Pero pudieron ir a algunos tan emblemáticos como el de Las Ventas, del que se editó un DVD en el que salen ellos, por cierto.

En esos viajes están conciendo “personas maravillosas” que terminan siendo buenos amigos. Fans, pero también músicos y técnicos, pues ellos y sus compañeros del Loquillo Fan Club son ya viejos conocidos de el equipo de Loquillo. Este año ya han pasado por Albacete, León, Ávila o Donosti, y les queda Palencia el 1 de septiembre, Villarreal el 2 (“¡va a ser una buena paliza, de Palencia a Valencia en un día!”), Londres en diciembre y, por supuesto, el apoteósico fin de gira del 15 de diciembre en Madrid. ¡Y quizás alguno más! Son ya auténticos expertos en el orden de las canciones y detectan cualquier detalle distinto. “Loquillo es muy perfeccionista. Cuando hay fallos o imprevistos se cabrea”. Como en Burgos, cuando acalló ciertas críticas contra su concierto a base de rock. “Cantó con más rabia y más ganas y gritó: ¡Burgos quiere un puto camión! Fue un momentazo”.

Rubén es consciente de que su pasión no es del todo común, pero la vive sin complejos. No es el único: el rockero barcelonés está muy lejos de ser un producto agotado y sigue siendo número uno en ventas. Sólo le falta una cosa: conocerle. Se han tomado fotos con él, pero respetan las distancias y el gusto del artista por la intimidad porque saben que después lo da todo en el escenario.

El 1 de septiembre no faltarán a su cita con Loquillo. Éste será su cuarto en la capital palentina, que siempre es especial. Aunque ninguno lo será tanto como aquel 14 de junio del 2014…

Concierto de Loquillo

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