La soprano será uno de los cuatro cantantes solistas del Gran Concierto que presenta el Teatro Ortega coincidiendo con la Semana Santa

El Ortega presenta en Semana Santa un evento musical de gran nivel: el Réquiem de Mozart (16 de abril), interpretado por la Orquesta Filarmónica de Valladolid y el Coro Ángel Barja de León, bajo la dirección de Ernesto Monsalve.

La “buena pinta” del concierto no hace sino mejorar cuando conocemos los solistas que intervendrán en él: Beatriz Giménez (alto), el barítono zamorano Luis Santana, el tenor Alain Damas (uno de los cantantes venezolanos más destacados surgidos de “El Sistema”) y la soprano Montserrat Martí Caballé, digna heredera de ese talento materno que hizo historia.

Cantar el Réquiem de Mozart, en Semana Santa, junto a un gran coro y una gran orquesta. ¿Es mucho más que “un concierto”?

Lo cierto es que, como cantante, términos como concierto, recital o función definen las circunstancias en las que se va a desarrollar el trabajo. No importa el formato, ya que estar en el escenario dando vida a la obra del compositor es siempre un privilegio único y especial. Y cuando se trata de Mozart es, además de una clase magistral, un reto. Este Réquiem me hace especial ilusión, y no sólo por poder cantarlo de nuevo, sobre todo por esos momentos como el “Confutatis” y el “Lacrimosa”, en los que no canto y puedo sentir tan de cerca el trabajo de orquesta y coro. Cantarlo además en estas fechas añade más emoción, si cabe.

“Cuando se sube al escenario siempre debe ser alto el listón. Sin embargo, con el tiempo he comprendido que es el público el que se pone ese listón al verme”

Usted debutó como solista precisamente con Mozart, encarnando a la Zerlina de Don Giovanni en Hamburgo

A lo largo de los años he llegado a enamorarme de Mozart. Recuerdo que, siendo estudiante de canto en Madrid, de la mano de Isabel Penagos, deseaba cantar obras del Romanticismo o Verismo. Sin embargo, Isabel insistía en Mozart. Ella decía: “tú, que vienes del ballet, sabes que la barra es la base en la danza. Pues Mozart es la barra del canto”.
Decía que “Mozart es demasiado fácil para los niños y demasiado difícil para los adultos”, porque enseña a amar el trabajo en conjunto sin perder la personalidad y requiere prestancia, disciplina y humildad. Es ligero, concreto e implacable. Con los años he llegado a desearlo y disfrutarlo en los papeles que he tenido la fortuna de cantar.

Por supuesto que también he cantado los románticos que tanto deseaba como estudiante y me han llenado igualmente con su belleza, pero Mozart es siempre una prueba de base.

En los últimos meses ha actuado en varias ocasiones con el barítono zamorano Luis Santana, llevando repertorio operístico y de zarzuela por distintos lugares de España. ¿Cómo ha sido la acogida?

Con Luis es siempre un gozo compartir escenario, no sólo por su profesionalidad: además he encontrado un gran compañero de escenario. Y lo más importante, una bellísima persona que ama el trabajo y eso se refleja en escena. El público que he encontrado a su lado ha sido siempre muy cariñoso y apasionado.

Es una oportunidad ideal para sentir y gozar de la obra de un genio en directo, su última obra. Siempre me pregunto cuánta más belleza musical nos habría dejado en todos los años que le quedaban por vivir.

¿Cree que el canto, la ópera y la música clásica están mejorando su posición entre el gran público? El Ortega se ha llenado en los últimos eventos de estas características

Actualmente, el abanico de posibilidades que tiene el público, como los distintos abonos en los teatros, las muchas opciones de internet y también, como sucede en mi ciudad, la oferta de salas de cine que ofrecen óperas en directo desde los teatros más importantes del planeta, son circunstancias que facilitan el acercamiento al género.

La música está en su ADN. ¿Es una responsabilidad ser hija de la Gran Diva? ¿Se pone el listón muy alto en el escenario?

Cuando se sube al escenario siempre debe ser alto el listón. Cuando se es hija de mi madre el listón en mi persona no cambia, la responsabilidad es siempre igual, sin embargo, con el tiempo he comprendido que es el público el que se pone ese listón al verme, porque son ellos los que me ven como la hija y no como una cantante más.

Recomiende el concierto del domingo 16 para alguien no iniciado en música clásica… (¡Seguro que los melómanos ya tienen su entrada!)

Es una oportunidad ideal para sentir y gozar de la obra de un genio en directo, su última obra. Siempre me pregunto cuánta más belleza musical nos habría dejado en todos los años que le quedaban por vivir.

 

Réquiem de Mozart – Teatro Ortega

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