Un reciente estudio sobre el poder local nos acerca las trayectorias de los ministros palentinos desde el Antiguo Régimen hasta la Transición con un punto de vista renovado

La historia se construye desde lo local. Con este enfoque, los historiadores Juan Antonio Cano García, José Antonio Lorenzo Cuesta, Javier de la Cruz Macho y Marta Salomé Villafruela Cabestrero han elaborado las biografías de 15 ministros españoles vinculados a Palencia en el libro Palencia en el Gobierno. Ministros palentinos en la época contemporánea (ed. Maxtor). La publicación, financiada por la Diputación de Palencia, surge por la invitación que la Universidad de Valladolid extendió a estos cuatro especialistas en historia contemporánea, y continúa un proyecto iniciado en 2017 con el libro Hombres de Gabinete. Ministros vallisoletanos en la España contemporánea, que espera extenderse con estudios similares en Soria, Segovia y Santander.

Nos entrevistamos con Javier de la Cruz Macho para conocer más de este importante trabajo divulgativo que retrata a los representantes de nuestra provincia con una nueva luz.

¿Cómo se relaciona este libro con trabajos anteriores suyos?

La relación se establece a través del poder. Antes se ponía el acento en los reyes o en los grandes dirigentes, y en los años 70 y 80 este tema se abandonó en favor de miradas que se centraban en la sociedad en general y en los más desfavorecidos. Pasada esa etapa, se recuperó el interés por el poder, pero centrándose en quiénes lo ocupan y cómo lo ejercen. En España, uno de los focos centrales de esa recuperación fue la Universidad de Valladolid.

El libro se fija en aspectos ausentes en otras biografías de estos personajes, que ofrecen más contexto.

Cuando estudiamos la historia del poder y hacemos biografía hoy, uno de los elementos en los que nos fijamos es: ¿por qué asciende al poder una determinada persona? ¿Cuáles son los elementos que la hacen meritoria o capaz? Vemos, por ejemplo, que las relaciones familiares son muy importantes. Si ya se tiene relación con familias con trayectoria política, el acceso es más sencillo. También está el ámbito periodístico: muchos diputados y ministros vienen de ahí por el gran boom del periodismo que se da en el siglo XIX, que es un periodismo muy político. El hecho de que alguien tenga un periódico y opine lo convierte en alguien conocido, que se relaciona y que crea tendencia, y eso hace de él un buen candidato. La formación es otro elemento favorecedor: muchos estudiaron Derecho porque el Estado liberal a partir del siglo XIX empieza a ser más complejo, y quien domina las leyes es mejor candidato. El tema económico es otro factor importante en una sociedad con sufragio censitario: si no tienes dinero, no puedes votar ni ser elegido. Todo esto permite comprender por qué unas personas llegan más fácilmente al poder que otras.

Las relaciones de estos ministros con Palencia son variadas.

En el siglo XIX estaban los diputados que eran de la tierra y los cuneros, designados por el Gobierno como candidatos de una determinada localidad o región. A pesar de eso, una cosa que descubrimos es la necesidad del apego a la tierra. Que un diputado sea estable en el tiempo tiene que ver con sus vínculos con la tierra; no tanto porque sea su lugar de nacimiento, sino el lugar donde pasa tiempo, tiene inversiones o relaciones familiares, o se crea una imagen pública. Todos esos aspectos hay que estudiarlos, y en este libro los contamos porque nos descubren cómo alguien se comporta en política, qué sectores defiende. Abilio Calderón, el ministro que logró más cosas para Palencia, consiguió el Tren Burra, pero no puso empeño en conseguir el ferrocarril a Guardo porque él no forjó sus alianzas allí.

¿Qué necesidades de Palencia han persistido históricamente?

Una demanda que no se ha conseguido es la del ferrocarril Palencia-Guardo. En la zona de Guardo estaban las minas de carbón, un elemento fundamental para el ferrocarril y para la mecanización de muchas industrias. Ese ferrocarril era la manera de tener una conexión directa con la zona productiva. Pero no se consiguió porque por otro lado estaban los intereses harineros, y Abilio Calderón prefirió promover el Tren Burra, que conectaba toda Tierra de Campos para traer las harinas a las fábricas y llevarlas en ferrocarril a Santander. La otra gran demanda fue traer a Palencia la estación de Venta de Baños, que es un gran nudo ferroviario. Venta de Baños creció gracias al ferrocarril. Contar con un núcleo ferroviario potente hubiese supuesto una gran dinamización para la capital a nivel de conexiones y de industria al calor de esa infraestructura.

¿Qué factores comunes con la política actual han encontrado?

Se mantiene la importancia que se da a los medios de comunicación. Todos estos políticos se dieron cuenta de que la prensa era un gran elemento de poder, y todos quisieron controlar algún medio –eso explica que haya periodistas que se meten en política. Hoy, los partidos se preocupan por tener una televisión o un impacto en las redes. Por lo demás, considero que hemos perdido capacidad intelectual –algunos de estos políticos eran personas muy preparadas– y capacidad oratoria –incluso en el ingenio para denigrar al contrario. Ese nivel está ausente en la política actual.

¿Qué vínculos tiene el libro con proyectos docentes suyos como ‘Calles con historia’?

Lo que ese proyecto tiene en común es el interés por lo local. La historia local tiene valor, y la historia general se construye también desde las historias locales. En ese sentido, que los chavales trabajen desde el patrimonio local, les ayuda a comprender otras cosas, y eso es importante. Ese ejercicio está en la misma dinámica que el libro: aunque este habla de los ministros de Palencia, quien lo lea puede hacerse una idea de cómo funcionaba el poder en cualquier provincia de España –evidentemente, salvando ciertos matices o peculiaridades por zonas. Aquí ocurre lo mismo: si analizamos nuestro callejero, podemos descubrir que lo dominan los hombres, que predomina un tipo de personajes relacionados con unos hechos históricos, y eso es así en casi todos los callejeros de España.

En definitiva, la historia local no es una mera narración de hechos, sino el elemento que nos permite acceder al conocimiento histórico. Lo que ocurre en Palencia está relacionado con otros hechos, y necesitamos conocer el marco y saber explicarlos desde ahí, y no pensar que porque aquí ocurriera un hecho peculiar somos los mejores.

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