EL CONOCIMIENTO Y LA IMAGINACIÓN DEL ARQUEÓLOGO DE INTERCATIA SE UNEN EN SU PRIMERA NOVELA, QUE NOS ACERCA AL MUNDO DE LOS VACCEOS A TRAVÉS DE UNA ATRACTIVA EPOPEYA

Era necesaria una novela para explicar cómo era Intercatia. ¿Se considera un aedo del siglo XXI?

Todos deberíamos ser un poco aedos o bardos, transmisores de la tradición. Si tienes la ventaja de haber estudiado un mundo concreto es muy interesante plasmarlo a través de la literatura. Es una manera de hacer llegar a la gente que no está del todo familiarizada con esos periodos históricos lo que se va averiguando.

Decía Germán Delibes en la presentación del libro que usted, además del conocimiento como arqueólogo, tiene el don de la escritura.  ¿Los primeros lectores comparten ese elogio?

Que hable yo de los elogios que vertió sobre mí Germán Delibes puede quedar un poco pedante… Germán me conoce, es amigo y sabe que he escrito cosas que no tienen que ver con la ciencia. Los lectores -algunos amigos y otros que no conozco- aprecian el esfuerzo literario de intentar contar las cosas con un poquito de gusto o estilo. Recibí una llamada de un señor de 90 años que me hizo mucha ilusión, dándome las gracias.

El rigor se presume siendo usted uno de los arqueólogos al frente de las excavaciones en el yacimiento de La Ciudad, en Paredes de Nava. Pero narrar una epopeya exige un plus novelesco

El rigor científico se supone, hay una trayectoria investigadora detrás. Pero es una novela y, partiendo de los datos arqueológicos y algunos textos históricos, he intentado imaginar cómo funcionaba esa sociedad. Estar familiarizado con el mundo vacceo facilita, quizá, ese ejercicio de imaginación. Pero se necesita un poco de estilo a la hora de escribirlo, espero haber acertado.

¿Qué fue más difícil? ¿No abundar demasiado en los datos o no pasarse con la ficción?

Lo que más me ha costado ha sido aligerar la carga documental o arqueológica. En las revisiones, algunas personas me aconsejaron no describir tanto resto arqueológico en ciertas partes. He aligerado también en cuanto a la terminología que pudiera ser difícil de comprender, aunque es verdad que hay un glosario con algunos conceptos que creo que es bueno aprender. La imaginación ha volado cuando creía que era imprescindible: hay aspectos, como ciertos rituales o actividades cotidianas, en los que es difícil que la arqueología ofrezca datos porque dejaron menos rasgo. En ellos he tirado de imaginación y también de la tradición.

Pienso que la tradición popular esconde mucho de lo antiguo; esas tradiciones que se han transmitiendo sin dejar rastro escrito o arqueológico, y que se han mantenido en la sociedad rural hasta el siglo pasado, que es cuando realmente ha habido una ruptura con la naturaleza y la convivencia con el paisaje. Eso, precisamente, es lo que he intentado transmitir en esta novela: el vínculo de las sociedades prerromanas con el paisaje y la naturaleza.

Su trabajo al frente del yacimiento tiene una parte novelesca, buscando la ciudad heroica perdida. ¿Excavar es pasar páginas de una novela?

Un aforismo que se escucha en las clases de arqueología dice que excavar es como leer un libro, con la diferencia de que cada página se destruye, por eso es importante registrarlo todo. Indagar en la tierra es hacer historia en el campo, en la naturaleza. El arqueólogo es un historiador privilegiado porque estudia la historia en contacto con la tierra, manchándose las manos y arrancando esos secretos que todavía guarda. Para el público la arqueología tiene mucho de novelesco: cuando uno está excavando en pleno invierno o en verano bajo el sol… ¡Pierde bastante exotismo! Pero nunca pierde la emoción.

Es un oficio con mucho de vocación y de emoción, aunque prima la profesionalidad. El caso de Paredes de Nava, además, se logró gracias al empeño de la Asociación Cultural En Busca de Intercatia, lo cual también tiene su parte de novela: esa lucha por conseguir apoyo, por que la gente comprendiera que descubrir un yacimiento de estas características es un proceso de largo recorrido. Es una pequeña batalla que intentamos ir ganando refriega contra refriega cada verano.

¿Y por qué página se llegan?

Estamos todavía en los primeros capítulos. Hemos excavado cuatro campañas, teníamos un trabajo previo de prospección bastante intenso, pero las campañas son cortas y los restos van saliendo poco a poco. Nos quedan muchos capítulos  por escribir y este libro es difícil que se acabe en una generación, con lo cual tiene que ser un esfuerzo de varios autores. Vamos por buen camino. Esta última campaña ha sido muy interesante, con el descubrimiento de la muralla exterior muy bien conservada, que puede ofrecer restos que en un futuro puedan ser objeto de consolidación. Porque, aparte del impacto científico y de las publicaciones, es necesario que en el propio lugar haya restos que se puedan observar y disfrutar, porque la arqueología es para todos y no solo para los que trabajamos en ella.

Plinio y otras fuentes hablaron de la resistencia heroica de Intercatia a la invasión romana. Se ha buscado a lo largo de los siglos… ¿es firme la evidencia de que está en La Ciudad?

La historia de los vacceos y de la conquista por parte de los romanos es larga. Este episodio que centra la novela, el 151 a.C., es probablemente el primer enfrentamiento importante que tienen con los vacceos en el interior. Hasta el final de las guerras cántabras en los últimos años del siglo I a.C. no se consolida el poder de Roma sobre los vacceos, o sea que su resistencia es muy larga. Intercatia se menciona en varias ocasiones durante la conquista, y posteriormente, ya avanzada la romanización, en unos itinerarios de los siglos II y III d.C.

Hay discusión sobre cuál puede ser su ubicación real y es posible que haya varios lugares que a lo largo de todo ese periodo (desde el siglo II a.C. hasta el III-IV d.C.) pueda haber diferencia y no sea la misma Intercatia. La baza que juega La Ciudad en Paredes de Nava para ser considerada como la Intercatia que bascula entre el periodo vacceo y el romano son unos documentos epigráficos, dos téseras de hospitalidad de bronce en las que aparecen inscritas las palabras intercatiense y la ciudad de Intercatia.

En otros casos, estos documentos se consideran muy válidos para certificar el nombre de la ciudad y es por eso que ya en el siglo XIX algunos investigadores consideran que La Ciudad, en Paredes de Nava, se corresponde con Intercatia. Al cien por cien es difícil certificarlo, pero eso mismo ocurre con otras muchas ciudades en las que no hay complejo en asignarles una denominación.

Volviendo a la novela, está trabajando ya en una segunda edición. ¿Habrá segunda parte?

Es una pregunta que me han hecho varias personas que han acabado la novela. Es una trama cerrada, que toma como excusa el episodio concreto del 151 a.C., con la campaña que realiza Lúculo por tierras vacceas, para imaginar cómo había sido la vida de ese vacceo protagonista y de sus conciudadanos. Una segunda parte ampliaría horizontes, con nuevos personajes y aventuras, o a partir de otros acontecimientos posteriores.

Los personajes de esta novela creo que han cumplido con su misión, que era contar su vida como vacceos, su historia y, sobre todo, sus preocupaciones en ese momento tan crucial que debía de ser el hecho de que llegue a tu territorio un poder tan importante y desproporcionado como son los ejércitos romanos.

 

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