Empezar por el final

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BE GÓMEZ INVIERTE LA JERARQUÍA EN SU DEBUT EDITORIAL, QUE DESBORDA LOS LÍMITES DE LOS GÉNEROS PARA DEFENDER EL POTENCIAL TRANSFORMADOR DE LA POESÍA

Hablar de un libro sin haberlo leído es un ejercicio extraño, sobre todo cuando el objetivo es persuadir a otras personas para que lo hagan. Pero puede ser interesante, como escribir una primera obra compuesta de finales, en un impulso borgiano por abarcar la totalidad ya en el primer intento.

Esto fue lo que se propuso Be Gómez cuando compuso Todos los finales (ed. Bala Perdida), un poemario con el que quiere romper con el miedo que comúnmente se le tiene a la poesía por considerarla «sesuda, pedante y decimonónica», y animar a que se lea más de este género. Un género que, en el caso que nos ocupa, no entiende de jerarquías, convenciones o reglas, y que busca transgredir los límites de lo literario, lo biológico o lo social. «Lo he llamado poesía porque es lo que más se le acerca, pero se trata de una poesía libre, más narrativa, que mezcla elementos del teatro, de la música y de todo lo que me interesa y forma parte de mi mundo».

Así sucede incluso en el prólogo del libro, escrito por Nacho Vegas, a quien Gómez invitó, no solo por la admiración que le merece como compositor, sino por su vínculo con la literatura, dada su formación como hispanista. Vegas se refiere a los cuarenta y tres poemas de este libro como ríos caudalosos llenos de meandros y altibajos, nada complacientes, que atraviesan y transforman a quien se aventura a leerlos. Por eso, también se podría hablar de ellos como poemas-bala (aunque balas más certeras que perdidas).

Del mismo modo, en las respectivas presentaciones del poemario en Palencia y Madrid, Gómez ha contado con la compañía y las aportaciones de Mercedes Herrero, dramaturga y actriz palentina galardonada con el Premio de las Artes de Castilla y León, y de José Luis Viñas, artista madrileño afincado en Palencia. Para la próxima presentación, que tendrá lugar este mes en la feria Expoesía de Soria, contará con el poeta Jaime Cedillo. Con estas intersecciones, juega a romper asimismo los límites del territorio, como cuando con sus poemas intenta trasladar al lector «la sensación de estar, más que en un campo de Castilla, en el trópico: un lugar generoso y exhuberante».

Be Gómez explica que la suya «es una poesía muy habitada, menos contemplativa, melancólica y conservadora de lo que suele ser la castellana; con referencias a otros autores, historias y universos. Me interesa el manejo de los tiempos, que los poemas no requieran mucho tiempo de lectura» para acercarlos a los ritmos actuales. Por este motivo, también, el ritmo ha sido el criterio que se ha seguido a la hora de estructurar el libro. En ese planteamiento, los finales a los que alude el título –referidos a constructos como la Historia, los géneros o las disciplinas– deben ser entendidos como nuevas oportunidades de comienzo y de cambio, más que de acabamiento.

Esa es la razón de que Be Gómez decidiera empezar por el final en su debut: una clara declaración de intenciones, que está en sintonía con la línea editorial de Bala Perdida, el proyecto iniciado en 2018 por Lorena Carbajo para agregar voces independientes y genuinas al panorama literario, con libros que inviten a la emoción y a la reflexión. Un proyecto que, además, apuesta por un comercio de proximidad entre personas (autoras, libreras y lectoras).

En Todos los finales hay un marcado posicionamiento político. «Tenemos la obligación de cuestionarlo todo, incluso a nosotros mismos», afirma Gómez. La transformación está en el movimiento, no en el inmovilismo. Es así como se abren las posibilidades; como la de citar a Heráclito, a Bowie y a L Kan en el mismo libro, o imaginar otra biografía de Bécquer.
Lo que está claro es que después de surcar todos los procelosos finales de Be Gómez ya no seremos los mismos.

Be Gómez (Palencia, 1978) se licencia en Filología Hispánica y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Valladolid. Participa en revistas universitarias como Imaginando (Fundación Jorge Guillén) y gana algunos concursos literarios como el Trinidad Arroyo de Narración. Fue finalista del Concurso Internacional de cuentos ‘Cosecha Eñe’ 2007 y ha colaborado con diversas publicaciones, como la revista queer Una buena barba, Zoozobra Magazine o el Norte de Castilla. Actualmente trabaja como docente.

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