El Cisne Curro: el ave que conquistó el Carrión

0
484

A veces los animales nos hacen más humanos. El gran mérito del Cisne Curro fue ése: enternecer el corazón de muchos palentinos, educar a los niños con su sencilla vida de anátido, cumplir su ciclo vital, recordarnos cuánta vida puede haber en nuestro río Carrión y cuán importante es cuidar de ella. María Teresa Urueña, enfermera jubilada aficionada a escribir y pasear por su ciudad, era -y sigue siendo- uno de los llamados “amigos vigilantes”: palentinos anónimos que a menudo se asoman al pretil del Puente Mayor para vigilar el nido de los cisnes. A veces se congregan allí fotógrafos, videoaficionados y curiosos, que comparten el interés por cuidar, sin interferir, de las hermosas aves que habitan la ribera.

La vida de Curro, ya fallecido, de su hembra Currita y sus polluelos, que volaron al crecer, ha sido llevada a un cuento que esta amante de la naturaleza le ha dedicado al cisne, y del que firmará ejemplares en la Librería JM de la capital palentina el martes 11 de abril, de 17:30 a 20:00 horas. “Suelo pasear por los parques de Palencia, y desde 2006 observo mucho a los cisnes que allí se instalaron, junto a otras personas anónimas que yo llamo amigos vigilantes: vigilábamos a los polluelos, avisábamos a los bomberos si había que llevarlos al veterinario, observábamos la eclosión de sus huevos…”, cuenta Urueña. Diez años de amistad distante con las aves crean un vínculo tan fuerte como para sentir la muerte de Curro y rendirle homenaje en este relato, amable y didáctico, con fotografías reales, en el que Urueña introduce un punto de fantasía: “es una historia de amor, de familia, entre Curro, Currita y sus polluelos, que vuelan a otros lugares y viven sus aventuras”.

Es cierto que el final es triste -la muerte de Curro tras una crecida del río-, pero el relato lo suaviza: Curro termina su viaje en el veterinario, feliz, con una despedida de los niños y los humanos vigilantes, pidiéndoles un favor: “que protejan el río y cuiden de sus habitantes”, especialmente en épocas de riada.Una alegoría a la vida y al respeto a la naturaleza en forma de relato infantil, muy recomendable para los niños que suelen acudir a los parques del Carrión para observar y alimentar a los patos y cisnes.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here