De PaCO a Paco

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ENTREVISTAMOS A PACO ROCA CON MOTIVO DE SU REGRESO A PALENCIA POR EL FESTIVAL ÑAM

Hablar de él es referirse a uno de los dibujantes e historietistas más destacados de nuestro país. Desde que en 2008 Paco Roca recibiera el Premio Nacional de Cómic, su profesión soñada se convirtió en realidad.

Este mes de octubre, el Festival Ñam vuelve a hacer que este artista cambie Valencia por Palencia y nos visite para hablarnos de los entresijos de su profesión. Lo hará a través de una exposición en la Biblioteca Pública, organizada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y la Junta de Castilla y León, y de encuentros con estudiantes y público general. Con esta ocasión como pretexto, conversamos con él.

¡Hola, Paco! Muchas gracias por atenderme
¡Nada, encantado! Además, llamándose así la revista, más todavía.

[Risas] Espero pillarte en pijama
Pues la verdad es que últimamente tengo más cerca la maleta que el pijama…

¿Sigue siendo un lujo que aún no has logrado?
Sí. He pasado mucho tiempo intentando conseguir ese sueño de vivir en pijama, y cuando lo consigues, que quiere decir que las cosas te van bien, empieza una vorágine de viajes, entrevistas, encargos, colaboraciones y demás, que te hacen alejarte de tu sueño, que era estar tranquilo, dibujanto en tu estudio.

Ese privilegio solo lo tiene tu personaje: el hombre en pijama
Exacto. “Un hombre en pijama” nació por un encargo de un periódico, y nació como una voz en primera persona, que es la voz que tienen los columnistas o escritores de opinión. Este personaje hablaba por mí, podía quejarse de las cosas de las que yo no me atrevía a quejarme, y a reflexionar sobre la realidad. La verdad es que también era una representación de mis anhelos.

Pues qué maravilla haberlo conseguido al menos de esa manera
[Ríe] Pues sí, pero también es verdad que esta anécdota del pijama es quejarse por quejarse. Quejarte de que las cosas te van bien es quejarse de vicio.

Me refería a que ese es un ejemplo de que, con creatividad, se pueden conseguir muchas cosas
Desde luego; para mí y para el tipo de cómic que yo hago, que está un poco fuera de una industria. Más o menos, yo publico cuando me apetece y cuento las historias que quiero contar. En ese sentido, me considero un privilegiado. Habrá autores que prefieran otra forma de hacer cómics, pero esto es lo que yo siempre había soñado. Puedo elegir los temas que me llevan a reflexionar sobre mí mismo o sobre la sociedad.

Vuelves a Palencia, donde eres muy querido. Ya estuviste en 2016 y también hiciste el cartel para el V Festival de Jazz de aquí
¡Cierto! Siendo yo de Valencia, es un destino que me pilla un poco a traspiés, pero la verdad es que es una ciudad a la que he ido un par de veces y me encanta.

Este año vuelves con un encuentro público y con la exposición ‘Contando en viñetas’, en la que hablas de tu proceso creativo
Eso es. Todo está orientado a contar ese proceso, principalmente, a un público joven que tenga inquietud por el cómic o hacia la creatividad en general, porque creo que el proceso creativo, quitando pequeñas diferencias, es el mismo para hacer un cómic que para escribir una novela, hacer una película o cualquier otra faceta. Se basa, primero, en que no hay normas fijas, y en que las que hay te las puedes saltar en cualquier momento. Pero sí que ayuda tener un método de trabajo, y eso es lo que intento mostrar en esta exposición. También advierto de que es mi método y que también se puede saltar y encontrar cada uno el suyo.

¿Cuáles son para ti los momentos más difíciles del proceso creativo?
Yo creo que hay dos clave. Por un lado, la escritura del guion: ser capaz de contar lo que quieres contar, sin pecar de panfletario. Creo que se crea siempre mejor desde la búsqueda que desde el haber encontrado y querer mostrarlo. En ese sentido, aunque tenga una idea de partida, me dejo llevar por lo que voy descubriendo; y espero que el lector participe de esa búsqueda y no se encuentre solo con un “esto es lo que te quiero contar”. Por otro lado, está la parte del dibujo: intentar innovar de alguna forma o encontrar nuevos recursos para la historia que quieres contar. Intento partir siempre de cero, olvidarme de lo que he hecho antes y empezar como si no supiese nada. Empezar a dibujar un proyecto con la misma ilusión cada vez es un reto importante. El resto es cuestión de constancia, porque te enfrentas a un trabajo que es largo y solitario en la mayoría de los casos, y necesitas plantearte metas porque no tienes nadie que te presione; ser tu propio jefe.

No sé si sabes que en esta revista contamos con un ilustrador, creador de PaCO, tu tocayo. Le propuse que te preguntase algo de ilustrador a ilustrador, y él tiene curiosidad por saber si a ti también te pasa eso de que a veces te gusta más, o te parece más interesante, el boceto que el resultado final
La verdad es que sí. Creo que es inevitable. El boceto siempre tiene mucha más magia. Luego, el dibujo en cierta manera mejora muchas cosas pero, por otro lado, también lo mata. El boceto, digamos que por la poca definición que tiene (porque trabajas en un tamaño pequeño, está más enguarrado y demás) es un concepto, y en la cabeza se transforma en lo que podría ser. Es como un embrión. Y cuando lo terminas, en cierta manera, nunca cumple las expectativas que tú tenías. En cierta forma lo has matado y ya solo queda una idea o un resultado, con lo cual, en muchos casos, siempre decepciona porque en tu cabeza era mejor de lo que al final has hecho.

Qué pena que a veces solo pueda quedar una imagen
Sí. Además, siempre partes con la idea de que lo que vas a hacer es genial, y luego empiezas a ser realista y a ver tus limitaciones en todos los sentidos (como guionista, como dibujante…). Y poco a poco la obra se va quedando mucho más lejos de esa obra idílica que tenías en la cabeza. De todos modos, todo esto que comentamos del boceto es una cuestión personal. Cuando ves una obra terminada, dices: “el boceto estaba muy chulo, pero ya terminado esto ha quedado genial”. Y quien ve sólo el resultado final no ve lo que el autor tenía en la cabeza, con lo cual estas cosas siempre son miedos personales de los autores.

¿Qué novela gráfica, ilustración o cartel te ha sorprendido recientemente?
Por ejemplo, me han gustado mucho Sabrina, de Nick Drnaso y La Divina Comedia de Oscar Wilde de Javier de Isusi. En cuanto a carteles… Por ejemplo, el otro día estuve en el Festival de Pamplona y me gustó mucho el cartel que habían hecho las Pacheco.

¿Y en qué proyecto estás trabajando ahora?
Ahora estoy trabajando en un nuevo cómic que es más personal que el último (El Tesoro del Cisne Negro), y con el que vuelvo a un tema más parecido, quizá, a la historia de La Casa, donde cuento una parte de la historia de una persona. En este caso, la trama gira alrededor de una fotografía, que es la única que mi madre tiene con su madre.

Lo leeremos cuando esté listo. Un placer, Paco. Aquí te esperamos
Nos vemos por allí pronto.

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