Cantábrico: la película que nos recuerda cuánto vale nuestra montaña

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El documental del que habla todo el mundo pone en valor un fascinante ecosistema de 400 km. La Montaña Palentina fue uno de los lugares donde trabajó el equipo de rodaje, dirigido por Joaquín Gutiérrez Acha (de ascendencia palentina)

La gran pantalla tiene la capacidad de hacernos ver con claridad aquello que, a menudo, no advertimos ni teniéndolo delante. Joaquín Gutiérrez Acha fue capaz de lograrlo en 2013, cuando estrenó Guadalquivir, un film con una importante repercusión internacional que mostró la exhuberante belleza del ecosistema andaluz. Y promete agitarnos de nuevo con un tema que, esta vez, nos toca de cerca: la Cordillera Cantábrica. El Parque Natural Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina fue uno de los escenarios donde trabajó el ingente equipo de la producción, aunque, por caprichos de la naturaleza, no podemos disfrutar en la pantalla de grandes tomas de nuestra montaña.

“Un equipo de naturalistas trabajaba en el terreno, localizando las poblaciones animales antes de trasladar el equipo de rodaje. Siguieron durante un tiempo a una familia de osos en la Montaña Palentina, pero no hubo éxito de filmación”, nos cuenta su director, Gutiérrez Acha, quien, por cierto, tiene una gran vinculación con esta tierra, donde nacieron sus padres y pasó largas temporadas en su infancia. Y es que en un rodaje de estas características nunca se puede planificar todo. “Trabajábamos mucho con naturalistas, la Fundación Oso Pardo e incluso colaboradores locales, y antes de rodar se hizo un enorme trabajo de campo, guión y estudio”. Pero la naturaleza siempre es imprevisible: “te niega aquello que preveías y, por otro lado, te da un regalo”, como poder filmar importantes poblaciones de urogallos o bellas imágenes de osos, lobos y gatos monteses.

“El proyecto concibe la Cordillera Cantábrica como una unidad”, y así debe contemplarse esa cadena montañosa de 400 kilómetros llena de rincones fascinantes, que albergan bosques milenarios y miles de especies animales. “La película es fundamental como herramienta de conservación”, indica el director, pues pone en valor un patrimonio natural que necesita todo nuestro cuidado. “Guadalquivir sirvió para mostrar la belleza de Doñana y sensibilizar de la necesidad de su protección. Y Cantábrico también muestra qué ponemos en peligro. Ése es nuestro trabajo: enseñar y poner en valor esta naturaleza bestial que tenemos en la cordillera”.

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